ADELINE DE FILIPPI
No lo vi venir.
Un minuto estaba eligiendo entre un cóctel de durazno o uno de frambuesa, y al siguiente... ahí estaba él. Rubio, alto, con esa sonrisa encantadora y ojos verdes
—¿Addy me recuerdas?
—No, lo siento… ¿nos conocemos?
—Soy Matteo… Hace años nos encontramos aquí mismo. Me regalaste esto. —Y levantó una pulsera pequeña con letras de colores. ADDY.
—¿Matteo?
Asintió con una sonrisa.
—Pensé que nunca volvería a verte… aunque he llevado esto conmigo todos estos años —