ASHER WILSON
La mañana llegó sin pedir permiso. Un rayo de luz se filtraba por la cortina, cayendo directo en mis ojos y obligándome a parpadear varias veces. Sentía el cuerpo pesado, adolorido, pero al menos podía moverme un poco más que la noche anterior.
A mi derecha, Clarita estaba despierta. Tenía un semblante más relajado que ayer, aunque seguía pálida. Frente a ella, Anny se inclinaba con una cucharita en la mano, sonriendo de una forma que solo se le ve a alguien cuando cuida a quien qu