ASHER WILSON
El sol acariciaba la tarde mientras Clara y yo nos tomábamos de las manos, caminando despacio de regreso hacia la panadería.
Cada paso parecía borrar años de silencios, de distancia, de sueños guardados bajo llave. Como si el universo al fin hubiera alineado las piezas correctas para permitirnos encontrarnos.
Clara apretaba suavemente mis dedos. Su mano era pequeña, cálida, con esa timidez dulce que la envolvía siempre. A cada paso, su hombro rozaba el mío, y yo no podía evitar mir