Aun estoy en su corazón.
AUGUSTO DE FILIPPI
Bajé las escaleras con una fuente de galletas en la mano y el corazón tambaleándose dentro del pecho.
Lucien tenía razón. Siempre la tuvo.
Negar lo que siento por Lucy era tan ridículo como seguir pretendiendo que no me importa verla con otro.
Sí me importa. Me importa demasiado.
Mi hermana me miró al pasar por el salón, pero no dije nada. Solo le mostré las galletas y ella me sonrió con picardía como si supiera exactamente a dónde iba. Claro que lo sabía. Siempre lo ha sabid