Me encuentro en la casa de Martín, acompañada por su madre, Ana y Marcos, que apenas supieron lo que pasó, no dudaron en venir a casa de Martín.
—Ya, querida, tómate todo el té, así te calmarás —en serio trato de calmarme, pero nadie vio la locura de esa mujer.
—Rox, ¿cómo quieres que me calme? Esa mujer... Yo vi su mirada, tenía una mirada desquiciada, ella quería matarme a mí y a mi hijo.
—Hey, Lisa —Martín toma mi mano sentándose al lado mío—, yo no dejaré que eso pase, te voy a cuidar.
—¿Y c