Cuando salgo de la oficina, la primera en abordarme es Ana y luego Marcos.
—¿Ya habla? ¿Serás mi cuñada o no? —maldito Marcos, siempre tan graciosito.
—Te voy a dar un buen golpe en la cara.
—Oh, se enojó, mamá, ojo —Ana termina por darle un golpe en el brazo y este se queja.
—Cállate ya.
—Joder, qué mano tienes.
—¿Cómo te fue? —pregunta Ana.
—Nos vamos a casar —susurro con algo de tristeza, aunque veo cómo el idiota de Marcos celebra por debajo de la mesa, pero Ana le da una patada que le hace