Chiara sabía que se encontraba en medio de una guerra. Bueno, siempre había estado, desde que había nacido en ese medio, pero nunca tan cercano. En los ojos de Adriano se miraba y notaba la furia. En todos sus años de Don, nadie, nunca, había intentado meterse en su casa. El hombre había ido con sus subordinados, mientras que Chiara se había quedado en casa. En ella se encontraba la familia de su esposo.
—Veo que mi hermanito te dejó sola otra vez —la voz de Adalberto la sacó de sus pensamiento