La advertencia Martina.
La noche cayó sobre el valle con un silencio espeso, casi irrespirable. Chiara dormía en su habitación, pero no era un sueño tranquilo. Algo, una sombra que no pertenecía del todo al mundo de los vivos, comenzó a envolverla con la lentitud de la niebla que invade los bosques antes del amanecer.
No había sonido al principio. Solo la sensación de frío, un frío que parecía calarle hasta los huesos y que no tenía sentido, porque bajo las mantas su cuerpo estaba cálido. Entonces lo sintió: un murmul