El brindis central estaba a punto de comenzar. Alejandro guiaba a Antonia hacia el centro del salón, donde las cámaras de los principales diarios económicos y sociales ya estaban posicionadas.
Antonia sentía el roce del dispositivo de Noah contra su piel, una pequeña ancla de realidad que la mantenía firme. El encuentro en la biblioteca le había devuelto la mirada de heredera: ya no era una víctima confundida, sino una mujer que recordaba su valor.
De repente, la música de la orquesta se detuv