El regreso a la cabaña fue un viaje de regreso a un lugar que ya no se sentía como hogar. Antonia no podía quitarse la imagen de Camila de la cabeza. Su silueta en el umbral de la cocina, su mano tendiendo el abrigo, sus ojos verdes que no parpadeaban. Había algo en esa mujer que la incomodaba hasta los huesos, algo que no podía nombrar pero que sentía en la piel como una corriente eléctrica antes de la tormenta.
Noah intentó hablarle en el camino. Le dijo que entendía su incomodidad, que él ta