Se suponía que debía estar durmiendo luego de un largo día, de haber pasado por casi ser atacado por unos lobos, para conocer a mi padre.
Pero no podía.
Me giré en la cama una vez más, buscando una posición que no terminaba de encontrar. El silencio de la cabaña se me metía en la cabeza, amplificando cada pensamiento.
Y todos llevaban al mismo lugar.
Miel.
Bufé en voz baja y me incorporé, pasándome una mano por el rostro antes de ponerme de pie. No tenía sentido seguir intentándolo, el sueño pa