Luego de aquella conversación Remus y yo caminamos de vuelta a la manada.
Había algo en todo aquello que no terminaba de encajar dentro de mí. Gran parte de mi vida había esperado este momento, poder conocer a mi padre y tener respuestas.
Pero otra parte se mantenía en guardia, cuidando cada paso que daba.
Temeroso.
Mi mente no dejaba de pensar y cuestionarme si debía o no confiar en él.
¿Era cierto lo que decía, que había visto a mi madre antes de morir?
Las preguntas no dejaban de acumulars