Capítulo 50: Capturen a la loba

No sabía cómo ayudar a Gamaliel.

La razón me decía que tenía que dejarlo vivir la transformación solo, sin intervenir. Por otra parte, mi instinto gritaba que me acerque a él, que lo ayude.

Su figura humana se encontraba recostada sobre el suelo, temblaba con fuerza y estaba en posición fetal.

Me acerqué con pasos lentos, pero seguros. Una vez que estuve a pocos centímetros de él me senté a su lado sobre mis patas traseras y acerqué mi hocico a su rostro. Pasé mi lengua por su fría piel y es
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