Narrado por Seth.
Regresé a mi cabaña y Alaric estaba en el sofá, se sorprendió cuando me vio.
—¿Tan rápido? Pensé que iban a resolver sus asuntos de pareja —comentó, colocando los pies sobre la mesa—. Esperaba que ambos terminaran acostándose.
—No soy como tú. Y no somos pareja, jamás podremos serlo —le recalqué, con la rabia entre los dientes.
Alaric abrió los ojos.
—¿Y ahora qué mosca te picó? No sueles contarme todo lo que pasa por tu mente, pero era obvio que te molestaba ver a Dante c