El contacto de su boca sobre la mía no hizo más que reafirmar cada sentimiento que había intentado enterrar.
Fue un beso húmedo, cálido, que me provocó un hormigueo placentero por todo el cuerpo. En ese instante, quise detener el tiempo y quedarme así para siempre, fundida en ese roce que sabía muy bien.
Lamentablemente, el hechizo se rompió de forma brusca. Seth se separó con rapidez, como si hubiera tocado algo prohibido que le causara un dolor físico.
—Yo… no debí hacer eso —susurró, más