Narrador por Seth.
—¿Dónde estoy? —pronuncié, aunque mi voz salió como un eco profundo y constante.
Miré a mi alrededor y lo primero que cruzó mi mente fue la idea de un cielo eterno. Todo era de un blanco purísimo, junto a una neblina azulada que parecía flotar sin gravedad.
El silencio era denso, repleto de una calma que contrastaba con el estruendo de la batalla qué hasta hace un segundo me consumía.
Supuse que finalmente había muerto. Una punzada de amargura me atravesó el pecho. Qué fin