El mundo se quedó en silencio. Seth había regresado a su forma humana, y verlo así, tan vulnerable sobre la hierba me destrozó de una forma que la magia de Morgana nunca pudo.
Mi corazón latió una, dos, tres veces... cada pulsación era más lenta que la anterior, como si mi propio ritmo vital intentara detenerse para esperar al suyo.
Estaba aterrada. El poder de la diosa fluía por mis venas, pero en ese instante me sentí como la omega más pequeña del universo.
Él lo era todo para mí… mi ref