Seth se adelantó en hablar, su figura proyectaba una sombra alargada sobre la mesa donde aún descansaba la carta de Magnus.
—Eloise no puede ir sola —sentenció él, con una firmeza que me dio escalofríos.
Su mirada protectora aceleró los latidos de mi corazón porque sabía que estaba preocupado por mí. Después de todo, Magnus solo me quería a mí…
—¡Pero la carta dice claramente que me quiere a solas! —le dije, sintiendo el pánico subir por mi pecho—. Si ve a alguien más, Lilia pagará el precio