No tardamos tanto en llegar al territorio de Magnus gracias a Lysandra. El ambiente se sentía pesado y frío.
Nos encontrábamos a escasos metros de la mansión de Magnus, ocultos tras la espesura de varios arbustos. El silencio fue interrumpido por el susurro de Lysandra.
—Ya te sabes el plan de memoria, Eloise —habló, sus ojos estaban determinados—. Según el informe de Dante, no hay guardias vigilando en la entrada principal. Magnus te está esperando junto a Morgana y Zoé en el jardín central.