El andar ruidoso de Lis en el palacio le anunció a Desz su temprano despertar. Que estuviera inquieta era indicio de su buen ánimo, así que pensó en el próximo paso en el plan de conquista. Hablar del incidente en el sendero dorado sería inevitable. Había sido un pésimo comienzo, un desafortunado impulso que poco contribuiría al acercamiento entre ambos. Ninguno de los dos había resultado muy grato con el asunto.
Disculparse lo haría sentir burdo, lo mejor sería fingir que nada había ocurrido y