Reino de Nuante
Pese a lo silencioso que era Desz por naturaleza, apenas salió del lecho, Lis se despertó de un brinco y miró nerviosamente en todas direcciones, con expresión de pánico. No le perturbaba haber dormido junto a un hombre, o bestia en este caso, sino que las visiones de la araña gigante volvieron a acosar su memoria.
—¿Cómo harás para sacarla del palacio? —preguntó ella— ¿Acaso puedes controlarla?
—No. Planeo usarte de carnada —musitó con evidente diversión.
Lis no estaba dispues