Frilsia, reino de Arkhamis
Con delicadeza, las manos de la curandera limpiaban las heridas del rey. Le cambió los vendajes. La fractura en el brazo tardaría en sanar y le impediría poder empuñar la espada. La herida de la pierna era más preocupante, una incisión que le cruzaba el muslo, a casi nada de la arteria femoral. Era un viejo con suerte. Sin embargo, esto podía cambiar drásticamente. A su edad, la cicatrización era más lenta y una herida infectada podía costarle la pierna.
—¡M4lditos ani