Mundo de ficçãoIniciar sessãoHelen Shane, una chica promedio que un día despertó sin conocimiento alguno de dónde estaban sus familiares y amigos, pero con el sentimiento de vacío dentro de su ser. Su amigo de la infancia, vuelve de unas largas vacaciones con motivos ocultos y muchos secretos. Ella, sin duda alguna se atrevió a volver a su vida para saber que sucedía alrededor. ¿Tendrá él algo que ver con todo lo que sucede con Helen? El tiempo corre más rápido de lo usual para ambos, orillandolos a cometer errores y volver al pasado para obtener respuestas antes de que las almas y sombras vuelvan en la búsqueda de uno de ellos en particular. ¿Serán capaces de salir de este embrollo juntos o por separados? Todos los Derechos Reservados.
Ler maisKiara está en la habitación de su madre, bailando al compás de la música con el palo de la escoba. Cada vez que hay fiesta en la mansión Watson, se emociona mucho, aunque la hagan a un lado y no pueda asistir como la Watson que es, sino como una empleada más para su propia familia. A pesar de que no tiene los mismos privilegios de su hermana Cloe, su espíritu de valentía no se apaga. Ella es estudiosa y una chica amable, aunque con carácter fuerte cuando es necesario para defenderse de sus amigos de la universidad. Kiara viste como niño porque ni vestimenta le compran, así que debe ponerse lo que deja su mejor amigo.
De repente, unos aplausos exagerados la sacan de sus pensamientos, donde ella imaginaba que era una princesa con un espectacular y reluciente vestido. Al abrir sus ojos café con destellos dorados, se percata de que es su hermana.
—Cloe… —sus mejillas se ruborizan.
—¿En qué tanto piensas, hermanita? —la mira con seriedad, dejando de aplaudir, y se acerca para apagar el equipo de sonido.
—Nada importante, Cloe. ¿Qué necesitas? —continúa barriendo, volviendo a su miserable realidad.
—¿Estás molesta porque no puedes asistir a la gran fiesta? Vendrán chicos muy guapos, de alto estatus, y sabes… será mi momento para casarme con un hombre multimillonario que me trate como la reina que soy —sonríe ampliamente.
—Es algo que no me importa, Cloe. Que disfrutes tu fiesta, he terminado —se dirige a la puerta, pero siente el agarre de Cloe.
—Le diré a mi madre que te estás portando mal. ¿Ya sabes lo que te pasará? —la mira con altivez, como si fuera más que su hermana, su propia sangre.
—Hazlo, estoy acostumbrada a que me acuses sin yo hacerte nada. Sabes… ojalá ese hombre multimillonario que tanto quieres llegue pronto y te lleve bien lejos, a ver si así descanso de ti.
—¿¡Qué rayos has dicho!? —la sacude por lo molesta que la hicieron poner sus palabras—. ¿Cómo te atreves a hablarme así? —espetó.
—¡Cloe, Kiara! —la voz de su padre, el señor Maxwell Watson, resuena en la habitación con autoridad.
Cloe suelta inmediatamente a Kiara, quien al ver a su padre, hace una mini reverencia.
—Padre, bienvenido a casa. ¿Qué se te ofrece? —ella lo ama y lo respeta a pesar de su poco afecto, a pesar de que ni siquiera le dice hija o la presenta como su hija así como hace con Cloe. Es como si le diera vergüenza la presencia de Kiara.
—Hola, papito lindo —Cloe se acerca y lo abraza fuertemente, para luego darle besitos en la mejilla derecha.
—Hija, no es el momento —la aparta con gentileza—. Tengo que hablarte seriamente.
—Lo que tú digas, padre, te escucho —se comporta como una chica buena y dulce.
—Hija —la frente del señor Watson empieza a sudar—, tengo serios problemas en la inmobiliaria y la familia Villarreal me está respirando en el cuello.
—¿Los Villarreal? —Cloe se preocupa.
—Ellos son accionistas y quieren retirar sus acciones. Si lo hacen, quedaremos en bancarrota. No entiendo qué pasó si todo iba bien. Traté de calmarlos, pero están furiosos, no lo entiendo —suspira, mientras que Cloe recuerda lo que hizo y las palabras del hombre que la sentenció.
—¿Qué es lo que quieren, papá? —pregunta llena de intriga, por lo que Kiara, al ver que no es un tema que le concierne, camina hacia la puerta. Literalmente, como ella es un cero a la izquierda, a su padre le dio igual que se fuera.
—¡Exigen que te cases con el anciano Villarreal!
—¿¡Qué!? —abre sus ojos de par en par.
—Hija, por favor —la toma de las manos—. Jamás te he pedido algo. Cásate con ese hombre, ya está anciano y seguramente le quedará poco tiempo de vida. Cásate con él y así no vamos a perder la inmobiliaria. Además, ve el lado positivo: ¡serás una Villarreal!
—¡Pero es un anciano, papá! —Cloe se suelta del agarre de su padre.
—¡Cloe, ese hombre te eligió a ti y así será! —le habla con firmeza—. ¡No voy a perder por lo que tanto he trabajado!
—¡Le diré a mamá! —hace berrinches.
—Ella está de acuerdo. Después de todo, soy el hombre de esta casa. Así que espero que te arregles muy hermosa para que el señor Villarreal se enamore más de ti y así quiera invertir más. Piénsalo, es una gran oportunidad, seremos una familia más poderosa.
Kiara, quien estuvo escuchando, sonríe nada más de pensar que su hermana caprichosa se casará con un anciano. Al no oír más a su padre, sale corriendo hacia la cocina para luego no ser castigada por estar escuchando conversaciones ajenas. Al llegar a la cocina, está su madre supervisando que todo esté bien.
—¡Kiara! —la menciona a gritos.
—Sí, madre… —se acerca de inmediato.
—Deja de limpiar y ve a tu habitación, debes darte una ducha —para Kiara eso fue sumamente extraño—. ¿No quieres estar mal presentada para la fiesta de esta noche, o sí? —sonríe llena de malicia.
—¿Podré estar, madre? —sus ojos café se tornaron radiantes.
—Claro… —su sonrisa maliciosa no la percibe Kiara de la emoción que siente.
—¡Gracias, mamá! —la hermosa joven de 18 años la abraza fuertemente, haciendo que Samantha de Watson se sintiera incómoda.
—Suficiente… —la aparta con una sonrisa falsa dibujada en sus labios—. Ve a arreglarte —le ordena, y Kiara asiente con la cabeza muy emocionada.
Al llegar a su habitación, llena de felicidad e ilusión, suelta su larga melena. La chica tiene el cabello más abajo de su cintura, es liso y color negro, pero como su hermana le dice que es muy feo, lo mantiene siempre con una trenza. Luego de una ducha, de esas que se disfrutan, sale del baño con la toalla envuelta en su pecho, cubriendo su desnudez, y para su sorpresa, su hermana Cloe está sentada en la orilla de la cama.
—¡Oh, por Dios! —exclama Kiara del susto—. Me has asustado, ¿qué haces aquí? —se aferra a la toalla.
—Vengo a prestarte uno de mis vestidos —se coloca de pie.
—¿De verdad? ¿Tú? —la mira con rareza.
—Sí… ya que tengo muchos, quiero prestarte uno.
—Cloe, me sorprendes… pero te lo recibo y prometo que te lo devolveré bien limpio.
—¡Claro! —sonríe—. Lo haré, pero con una condición, ya que no quieres pasar vergüenza, ¿cierto?
—¿A qué te refieres?
—Deberás dejarte cortar el cabello, así como el mío —la chica mueve su cabello, el cual está a una altura más arriba de los hombros.
—No creo que sea correcto...
—Kiara, te haría un gran favor— se acerca a su hermana posicionándose detrás de ella— pienso en lo que es lo mejor para ti— sonríe de forma maquiavélica
—no es necesario… no busco impresionar a nadie, solo quiero ser parte de esta familia, compartir, eso es todo— Kiara percibe una mala vibra cuando siente que su hermana le agarra su cabello —¡Cloe no lo hagas!— le pide sintiendo su fuerte agarre. Sus palabras se las llevó el viento porque su hermana con determinación le cortó el cabello —¡No por favor!— súplica sintiendo su cuerpo temblar de los nervios siendo ya demasiado tarde
La brisa azotaba de manera cálida en el rostro de Helen, todo allí le resultaba tan pacifico. Desde que llego todo ha sido lleno de felicidad, su familia la esperó siempre con los brazos abierto, Elliot no paraba de jugar con gasper el perro de Angy y varias de las almas que vagaban sin rumbo alguno esperando algún familiar le saludaban, ella conocía a varias en vida.— ¿Sucede algo?Observó a Roberth y negó, todo era perfecto en ese lugar el tiempo no existía al igual que los problemas, si se hubiera enterado de todo esto desde un principio jamás habría dudado en marcharse.Se negó a si misma durante dos años que la muerte no había llegado para ella, bloqueo cada recuerdo y eso la l
"Verdades y unAdiós"«La puerta estaba cerrada, no podía salir y el pánico la invadía, trago fuerte y escucho el sonido de una moto. Pensó por unos instantes en ese sonido y fue cuando dio con algo parecido, sonaba como la moto de Roberth, un balón se levantó del suelo y reboto como loco de un sitio a otro.Volvió a escuchar el sonido de la moto y la puerta se abrió. No lo dudo ni un segundo y corrió para salir de allí, la campana aun no sonaba y eso era un grave problema ya que las puertas están cerradas hasta la hora de salida.Golpeo la puerta trasera por donde entro antes y esta no
"S.O.S"Se levantó con el cuerpo pesado, suspiro un par de veces y pensó en no ir a ese extraño instituto. Las semanas pasaron de terror, su cuerpo ya no parecía suya no tenía control alguno sobre él, las pesadillas iban y venían cada vez con más frecuencia.—Estoy cansada de todo esto.— Se acurrucó en la cama una vez más y deseó que su cuerpo no comenzara a caminar por cuenta propia colina abajo, noto movimiento en la ventana de la habitación de Jesús y se levantó de manera rápida, golpeo su ventana para llamar la atención del chico, lo cual logro este le miro por unos minutos sin hacer ningún gesto.
" Mal Presagio "— ¿Cómo pudiste decirle a tu padre?Miró a la rubia unos segundos más y subió las maletas, estando a punto de cerrar la puerta sintió un viento frío recorrer su espalda. Tembló un poco y se enderezo en su sitio para observar atrás, el clima estaba calmado como siempre muy cálido todo; observo a la ventana de Helen una última vez y noto una figura muy conocida.Frunció el ceño y trato de detallar mejor, mordió un poco su labio inferior y fue entonces cuando le reconoció. Era Roberth quien le miraba a él, pero esta vez se veía un poco más pálido de lo normal y
"Hermano "Se levantó como cada mañana, observo por la ventana y noto como Jesús le enseñaba un papel con letras, se acercó un poco más y descifro las palabras.«Mamá ya no te hará nada más, nos vamos de viaje por un tiempo. Te quiero, pórtate bien»Hizo una mueca con los labios y restregó sus ojos, se despidió de su amigo con la mano y tapo la ventana para darse un baño. Al llegar al instituto todo parecía normal, una gótica se burlaba de un chico skate que por el color en sus mejillas, parecía estaba avergonzado. Los deportistas en sus autos, otros jugando en la
"¿Sabes ingles?"—Si le vuelvo a ver aquí Jesús, ¡No respondo!Dicho esto cerro bruscamente la puerta y dejo a su hijo atónito. —¿Qué le habrá picado a mi mamá?— Hace unas horas antes se encontraba feliz y ya tenía un humor de perros al llegar.Helen caminaba de un lado a otro preocupada por su hermano, no podía evitarlo algo en su cabeza le decía que algo sucedía. Se acostó en su cama y cayo rendida, tanta preocupación le había cansado y mucho.A la semana siguiente.Jes&u
Último capítulo