Reino de Nuante
El chocar de espadas en el patio de entrenamiento del palacio no se detenía.
—Eres rápida para ser una princesa inútil, pero no lo suficiente como para ir a la guerra. —Desz presionó apenas su espada sobre la de Lis y la joven cayó al suelo de rodillas.
Su respiración agitada era el reflejo de todo el tiempo que llevaban ya entrenando. Al menos el sol se había desplazado y su calor no los agobiaba.
—Ya no soy una princesa —aclaró ella, limpiando el sudor de su frente y con pocas