Reino de Balai
—Yo nunca podría vivir en un lugar así —decía Liam, exhalando un vapor gélido.
Atrás iban dejando al reino helado, sumido en el silencio. El estrecho por donde transitaban, que no era más que un lago congelado hacía siglos, ya estaba llegando a su fin y pronto en el horizonte empezaría a asomarse el valle que desembocaba en Galaea. Casi en el límite estaban los cuerpos de los balaítas que vigilaban la frontera y que habían sido los primeros en caer. Congelados, serían parte del e