Reino de Balai, provincia de Galaea
Rodeado de sus guerreros, Ulster se sentó en el trono. Frente a él se amontonaban los regalos con los que los agradecidos galaeanos honraban a sus salvadores. Y seguían llegando a cada instante que pasaba. Ningún ataque de Dumas se había reportado desde que las fuerzas balaítas habían entrado en acción.
—Este trono es como para un infante, quiero uno para un hombre.
Los fornidos balaítas rieron de buena gana.
El consejero galaeano, de complexión enjuta, toma