Reino de Nuante
En cuanto los ojos de Desz se abrieron a la claridad del día, sonrió. Lis dormía a su lado. Sonrió más todavía al saber que lo hacía por ella, por la dicha que se agolpaba en su pecho al permitirle haber entrado en su vida. Se alegraba de no haber sido cegado por la venganza y haberla despedazado en cuanto puso un pie en su palacio.
¿Había sido menos bestia entonces? ¿Una criatura bondadosa? No, claro que no, su venganza requería tiempo y planificación y debía usarla a ella para