El despacho de Víctor Roch olía a madera vieja y a tabaco caro. Cuando Marcel entró, su padre ni siquiera se levantó de su sillón de cuero.
—He recibido el informe de la clínica —dijo Víctor sin preámbulos—. Negativo. Un mes perdido. Marcel, ¿qué clase de inutilidad es esta?
—Fue un fallo biológico, padre. El doctor dice que...
—¡Me importa un bledo lo que diga el doctor! —Víctor se levantó, caminando hacia él con pasos lentos pero pesados—. Estamos perdiendo tiempo valioso. Si la ciencia falla