34. La sombra de la redencion
Marcel estaba allí, sentado en un sillón junto a la ventana, observándola con una intensidad que la hizo despertar de golpe.
—¿Cuánto tiempo llevas ahí? —preguntó ella, sentándose con cautela.
—Lo suficiente para ver que no duermes tranquila —respondió él, acercándose. Se arrodilló al lado de la cama, una postura que despojaba a cualquier Roch de su armadura—. Giselle, tenemos que hablar del bebé.
Ella desvió la mirada.
—Es muy pronto para hablar de eso, Marcel. Ni siquiera sabemos si...
—Lo sé