14. Al filo de la tentacion
—Si ajustamos el margen de distribución en los puertos de Rotterdam, podríamos recortar los costos logísticos un doce por ciento antes del tercer trimestre, Giselle.
Llevaba las mangas de la camisa blanca remangadas hasta los antebrazos y el nudo de la corbata ligeramente flojo. Giselle, sentada muy cerca de él, intentaba concentrarse en las cifras de la tableta, pero el calor en la habitación empezaba a resultar insoportable. Las hormonas le estaban jugando una mala pasada; sentía las sienes l