Gael
—Señor, el coche de la señora Anna… impactó con otro auto.. Está en la clínica Saint George.
La ironía de la maldita casualidad me dio una bofetada. La misma clínica privada donde Adrián, mi inútil yerno, se pudría en una cama.
Le metí la máxima velocidad a mi auto, iba ciego de la angustia, menos mal que no me vio ningún policía, me hubieran detenido.
Cuando crucé las puertas de la emergencia buscando con la vista a Anna.
La encontré en el pasillo de urgencias, estaba sobre la camilla,