Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana en la empresa Velardi comenzó con la precisión de siempre. El sonido de las teclas, de las voces contenidas entre los cubículos ejecutivos y el tintinear del café recién hecho era casi una banda sonora rutinaria. En el decimotercer piso, Lorenzo Velardi lideraba otra reunión de negocios, rodeado de ejecutivos atentos, gráficos proyectados y contratos gruesos sobre la mesa de roble oscuro.
Vestido con un traje gris grafito, camisa blanca y corbata azul marino, Lorenzo parecia esculpido en piedra, imponente, concentrado, imperturbable. Sus ojos recorrían los documentos frente a él, pero su mente, por un instante, vagaba por otro lugar.
Marco deslizó una carpeta en su dirección con un aire de expectativa:







