Mundo ficciónIniciar sesiónAparqué el coche exactamente a veinte metros del portón principal. Ni un centímetro más, ni uno menos. Desde afuera, la mansión se erguía como un monumento al orden y al silencio. La fachada blanca, las columnas simétricas, las ventanas tan pulidas que reflejan la mañana nubl







