Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl cielo aún lloraba con la misma furia contenida que lo dominaba por dentro.
Lorenzo empujó la pesada puerta de la mansión Velardi con el hombro, los dedos húmedos resbalando por la manija. La lluvia seguía escurriéndose por su rostro como si cada gota intentara, en vano, lavar el sabor amargo de la culpa. La ropa estaba empapada, pegada al cuerpo, el cuello d







