Mundo ficciónIniciar sesiónLas teclas del piano parecían conversar conmigo. Eran notas familiares, elegantes, densas. La sala, en una penumbra suave, el sol todavía filtrado por las cortinas pesadas de lino. La música que yo tocaba no era casual. Nada en mí era. Elegí cada nota como si estuviera tejiendo un hechizo. Una red, una invitación disfrazada de armonía.
Y entonces, la sentí.
No necesité girar el rostro. El silencio cambió, se volvió más espeso, como si hubiese devorado el aire. La piel se me erizó antes incluso de oír sus pasos. Bajos, leves, casi vacilantes. Como los de una niña que entra donde no fue llamada. Sonreí, sola, con los dedos







