Mundo ficciónIniciar sesiónAurora ya dormía en la habitación de al lado, con los cabellos esparcidos sobre la almohada floreada y las manos abrazadas a las inseparables muñecas Cacau y Lila. Isabella acababa de poner la cubierta sobre el cálido cuerpo de la niña y ya sentía su corazón latir. Ella sabía que él la esperaba. Y esta vez, no había excusas, ni barreras, ni miedos. Solo el deseo, tan antiguo como el amor, de







