Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire ardía.
No era solo el humo que le quemaba los pulmones ni el calor que se filtraba por las paredes; era el miedo, denso, pegajoso, envolviéndolo todo. Denisse avanzaba a contracorriente, con el corazón golpeándole el pecho con una fuerza que parecía querer romperle las costillas.
—Noah… —lo llamó otra vez, con la voz rota.
Cada paso era más difícil que el anterior. La alarma seguía s







