Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire ardía.
No era solo el humo que le quemaba los pulmones ni el calor que se filtraba por las paredes; era el miedo, denso, pegajoso, envolviéndolo todo. Denisse avanzaba a contracorriente, con el corazón golpeándole el pecho con una fuerza que parecía querer romperle las costillas.
—Noah… —lo llamó otra vez, con la voz rota.
Cada paso era más difícil que el anterior. La alarma seguía sonando, un chillido constante que le atravesaba la cabeza. Las luces parpadeaban, proyectando sombras deformes en las paredes. El lugar que minutos antes había estado lleno de elegancia y celebración ahora era un laberinto caótico.
Tosió, llevándose la mano a la boca. Sus ojos ardían, pero no se detuvo.
No podía.
Sabía que había sido imprudente. Sabía que debía haber salido como los demás. Pe







