El murmullo del recinto era constante, vivo.
No era un ruido molesto, sino uno lleno de expectativa: conversaciones entrecortadas, risas suaves, el tintinear de copas, pasos que iban y venían entre los distintos espacios preparados para la presentación. Denisse se quedó quieta unos segundos, observándolo todo, intentando grabar la escena en su memoria.
La campaña había comenzado.
Y, hasta ese momento, todo iba bien.
Demasiado bien.
—Respira —le susurró Noah a su lado, inclinándose apenas hacia ella—. Estás apretando la copa como si fuera a escapar.
Denisse bajó la mirada y se rió, soltando un poco la presión de sus dedos.
—No me había dado cuenta.
—Eso significa que te importa —añadió él, con una sonrisa ladeada—. Y eso es bueno.
Ella asintió, apoyándose levemente en su brazo. Sentía esa familiar mezcla de orgullo y nerviosismo recorriéndole el cuerpo. Ver a la gente interactuar con el material de la campaña, detenerse frente a las imágenes, leer los mensajes cuidadosamente elaborados