El murmullo del recinto era constante, vivo.
No era un ruido molesto, sino uno lleno de expectativa: conversaciones entrecortadas, risas suaves, el tintinear de copas, pasos que iban y venían entre los distintos espacios preparados para la presentación. Denisse se quedó quieta unos segundos, observándolo todo, intentando grabar la escena en su memoria.
La campaña había comenzado.
Y, hasta ese momento, todo iba bien.
Demasiado bien.
—Respira —le susurró Noah a su lado, inclinándose apenas hacia