El aire del exterior se sentía más frío de lo habitual.
Denisse caminó unos pasos lejos del comedor, con el corazón latiéndole con fuerza, consciente de que William la seguía en silencio. El sonido amortiguado de la conversación dentro de la casa se fue perdiendo poco a poco, hasta que quedaron solos, rodeados únicamente por el murmullo del viento y el crujir lejano de los árboles.
Se detuvo y se giró hacia él.
—William —dijo con voz firme, aunque por dentro sentía un nudo—. ¿Qué sucede contigo