El sol de la mañana siguiente bañaba la villa Vitale con una luz que parecía limpiar las sombras de la noche anterior. Sin embargo, la tensión en el aire no había desaparecido, simplemente había cambiado de frecuencia. Ya no era el zumbido eléctrico de la amenaza inminente, sino la vibración contenida de la expectativa.
Lorenzo Vitale esperaba en el vestíbulo.
No estaba armado, al menos no visiblemente, pero su postura era la de un general esperando a un emisario de guerra. Aurora estaba a su l