Mundo ficciónIniciar sesiónClara reaccionó como si hubiera vuelto de un sueño.
Observó cómo Marcus abría la puerta trasera del auto ahora, ayudando a Laila a entrar con calma, pendiente de que Melissa no se golpeara al subir. Vio cómo las dos se acomodaban: Laila en el asiento, Melissa pegada a su costado, la cabeza de la niña recargada brevemente en el hombro de la mujer, como si eso fuera lo más natural del mundo. Marcus rodeó el vehículo, subió al frente y arrancó. El auto se alejó.
Clara sintió que si no los seguía, se moría.







