Mundo ficciónIniciar sesiónMarcus llegó al penthouse mucho más tarde de lo que había prometido. No traía bolsas, ni café, ni flores; no traía nada en las manos excepto un cansancio tan denso que parecía una extensión física de su cuerpo. Cuando cerró la puerta detrás de él, el departamento estaba en silencio. No el silencio cómodo de un hogar de noche, sino uno contenido, expectante, como si la







