Mundo ficciónIniciar sesiónEl auditorio estaba medio en penumbra, con las luces cenitales prendidas como estrellas disciplinadas. Al frente, cuatro atriles y una línea de sillas; al fondo, el eco dócil de una sala que todavía no tiene público. Marcus tomó asiento en la fila cinco por invitación de Clara, con la cordialidad aprendida de los hombres que están acostumbrados a la elegancia sin sorpresa. Había llegado puntual, con el t







