Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana amaneció limpia, con una claridad de domingo que parecía no saber que era miercoles. El penthouse olía a café recién hecho y pan tostado, y durante unos minutos —los más breves— el día tuvo esa calma engañosa de los días que van a torcerse. Melissa jugaba en la sala con su dragón de peluche y un set de bloques de colores que parecían resistirse a la gravedad; hablaba sola, inventando hist







