El silencio que quedó entre Marcus y Laila después de tomar la decisión fue uno de los silencios más dolorosos de sus vidas. No porque no se amaran, sino precisamente por eso. Porque ambos entendían lo que implicaba. Marcus sabía que volver con Clara no era regresar a una casa: era volver a una jaula. Y Laila sabía que dejarlo ir no era confianza: era guerra. Una guerra que solo podía ganarse desde dentro.
Marcus fue el primero en hablar, pero su voz no sonó como la de un hombre que duda. Sonó