Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl día de Marcus comenzaba siempre antes de que amaneciera del todo. No porque quisiera, sino porque los gemelos parecían haberse puesto de acuerdo para reclamarlo justo cuando la ciudad todavía estaba medio dormida. Se despertaba con el cuerpo pesado, la garganta seca y una sensación constante de suciedad interna que no sabía cómo explicar. Cambiaba pañales casi mecánicamente, preparaba biberones, mecía cuerpos pequeños mientras Clara dormía de espaldas, ajena, profundamente desconectada de la dinámica que se repetía cada mañana. Marcus no la despertaba. Había aprendido que era mejor así. Menos miradas frías. Menos comentarios incómodos. Menos falsedad.
Mientras sostenía a uno de los bebés sobre su pecho, caminando por la casa con pasos lentos para que volviera a dor







