BIANCA
Despertamos con la noticia sin previo aviso, como si la realidad hubiera decidido irrumpir sin pedir permiso. No fue una llamada ni un rumor a medio confirmar. Fue la televisión encendida, hablando con una frialdad que me heló la sangre.
El cuerpo de Carla había sido encontrado.
Cuatro impactos de bala. En un barrio marginal a las afueras de la ciudad. Un supuesto robo. Pertenencias desaparecidas. Ningún responsable identificado.
Eso era todo lo que se sabía. Y, aun así, sentí cómo algo