BIANCA
Intento desatar el nudo con movimientos casi imperceptibles mientras Matthew continúa gritándole cosas a Adrián. Mis dedos se mueven con torpeza, húmedos por el sudor, tratando de aflojar la cuerda sin que él lo note. Mi cuerpo entero tiembla, como si cada músculo hubiera olvidado cómo mantenerse firme. No sé si podré salir con vida de este lugar. El arma sigue presionada contra mi sien y siento el frío del metal atravesarme la piel, recordándome a cada segundo lo frágil que es la línea