BIANCA
Seis meses después…
El sonido de la risa de Austin vuelve a llenar la casa, como si cada balbuceo fuera un recordatorio de que todo lo peor quedó atrás. Camina despacio, aun tomando la mano de Rosita, quien lo guía con paciencia hacia la primera planta para que tome su desayuno. Sus pasos todavía son pequeños y cuidadosos, pero hay energía en ellos, una vitalidad que hace unos meses parecía imposible.
Después de tantos meses entre hospitales, chequeos médicos y tratamientos interminables