BIANCA
Vuelvo a sentarme, con el cuerpo tenso pero la espalda recta, mientras él y el gerente se acercan al escritorio de Adrián. Les entregan el informe y Adrián lo toma con esa calma suya que siempre me desconcierta, como si nada pudiera alterarlo. Yo, en cambio, siento la presión en el pecho. Ya que la ultima vez que se vieron, se rompieron la cara a golpes.
Pero esta vez hay algo distinto, al menos en Adrián. Está más sereno, como si la presencia de Kevin aquí no fuera siquiera un tema. Y eso… eso me resulta extraño.
Kevin camina quedando a mi lado y su voz irrumpe, baja, casi en un murmullo.
—¿Cuándo pensabas decirme que te casaste? —pregunta—. Yo aun te esperaba.
No necesito mirarlo para saber que Adrián ya lo escuchó.
El gerente se ajusta la corbata, incómodo, y le hace un gesto para que vuelva a su lugar. Kevin no obedece y se sienta a mi lado. Demasiado cerca. Me quedo quieta, ignorándolo. No le concedo ni una mirada.
—Lo que no logro entender —continúa— es cuándo tuviste a e